El delantero de San Martín de Tucumán y su costado solidario. El poder ayudar a chicos para salir de las adicciones mediante la fe. Su vida, sus sueños y la ilusión de hacer historia en el elenco tucumano.
Leonardo Samuel Acosta tiene 28 años. Nació en Buenos Aires, pero sus orígenes están más ligados a su Paraná querido. El punta conoció los dos extremos: El éxito y el olvido. De marcarle un tanto a River en la B Nacional a entrenar con jugadores de un equipo liguista. Esos extremos rodean la vida de alguien que nunca perdió su humildad y la fe le permitió nunca bajar los brazos aún en las más difíciles.
Leonardo Acosta fundó el grupo “Atletas de Jesucristo” junto a Diego Martínez (fueron compañeros en Patronato) y un arquero oriundo de la ciudad de Paraná en el 2015. El delantero cuenta que siempre portaba una Biblia aunque solo por amuleto. “Leía la Biblia pero nunca la podía entender. Me interesaba conocer de la palabra”, asegura. La primer reunión fue un viernes, recuerda. “Eramos seis personas la primera vez. La siguiente semana fuimos diez. Charlabamos mucho con Diego en las concentraciones sobre esto. Gracias al boca en boca logramos llevar en la actualidad más de 50 o 60 personas”, declaró.
“Atletas de Jesucristo” tiene como misión poder ayudar a la gente a salir de sus adicciones. Leo Acosta remarca que la creación del mismo es una “excusa” ya que lo que le interesa es poder ayudar a quien está pasando por un momento difícil. “La idea es tratar de ayudarlos. Que conozcan la palabra y sepan que Jesucristo los puede ayudar. Lo importante de esto es que no necesitás ser deportista para formar parte ya que la idea es ayudar a quien lo requiera”, comentó muy seguro.
Dentro de este grupo se encuentran jugadores como Nahuel Valentini y Franco Mendoza quienes en sus respectivas ciudades también buscan ayudar a los jóvenes a través de la religión. El ex Patronato asegura que lo ayudó mucho el ser conocido en su ciudad para poder lograr la aceptación de este grupo. “La verdad aproveche el ser alguien conocido por jugar en Patronato. Logré que mucha gente se acerque y de todas las edades. Lo bueno es que no hay límites. Sea chico o grande es siempre bienvenido”, manifestó.
El ex Patronato aprovecha para contar una de las próximas acciones solidarias que realizará este movimiento. “El 26 de noviembre vamos a realizar una maratón. Bajo el lema “Ayúdame a ayudar. Un pañal, una vida”. La idea de la misma es juntar pañales para el Hospital Materno Infantil de Paraná. Es la segunda vez que se realiza y gracias a Dios la gente participa”, aseguró.
El “pájaro” relató situaciones que le tocaron vivir a través de lo que es su devoción por Jesucristo y sus ganas de ayudar a los más necesitados. “Me tocó entrar a barrios dominados por los narcos. La gente tal vez te mira con desconfianza por querer predicar la palabra. Pero Dios siempre estuvo conmigo y nunca tuve miedo en ese tipo de cosas”, definió.
Al ser consultado sobre qué significa Dios en su vida, Acosta no duda un segundo y define la importancia del mismo. “Jesucristo es todo. Me ayudó a valorar más mi vida, mis amigos. El ambiente del futbolista es bastante complicado. Hay mucha vanidad pero la fe me hizo que no me distraiga con esas cosas”, expresó.
La historia del futbolista arrancó en su Paraná querido. Acosta vivió en el barrio 25 de Mayo desde los 3 años y comenzó a los 5 jugando en el club Universitario. Se crío en la casa de su abuela viviendo junto a sus primos siendo 14 las personas que habitaban el hogar. “Tuve una infancia muy linda. Mi abuela me ayudó mucho. El barrio en que el vivo es muy humilde y ahí conocí a quién actualmente es mi señora. No cambio nada de mi vida”, contó.
En 2011, el “Wachi” tocó el cielo con las manos. Le tocó enfrentar a River en la B Nacional. El punta lo venció e incluso le convirtió siendo la figura del encuentro. “Ese gol fue muy importante para mí. Ocho meses atrás estaba jugando un Federal B con Atlético Paraná y me iba a ver poca gente. Después fui tapa de diarios por ese tanto. Puedo decirle a los chicos que no bajen sus brazos. Yo firmé mi primer contrato profesional a los 25. Lo más fácil era dejar todo, pero Dios me dio las fuerzas que necesitaba”, recordó con una gran sonrisa.
Así como vivió las buenas, también le tocó pasar por momentos complicados al ex Atlético Paraná, una pubalgia lo tuvo a maltraer y durante un año no pudo jugar. Asegura que le debe mucho a Sergio Lippi ex técnico suyo en Patronato ya que valoró más a la persona que al jugador de futbol en esos momentos. “Fue un momento duro. Hice pretemporada y los dolores no se iban. Pasaron cuatro meses y decidieron pararme ya que no podía mejorarme. Volví contra Instituto por Copa Argentina y nunca más sufrí por eso”, afirmó.
Respecto su actualidad en San Martín, el oriundo de Buenos Aires asegura que siempre piensa en poder dejar su marca en lo que es la entidad de Ciudadela: “Me encantaría ver a San Martín en primera. Todos los días me levantó y sueño con que mi paso por el club sea muy importante. Disfruto del día a día y de la locura que tienen los hinchas por esta institución”.
Hablando sobre qué sería su vida luego de dejar el fútbol, Leo manifestó qué todavía no tiene decidido que hacer tras dejar la actividad: “Tal vez me gustaría hacer el profesorado de educación física. Lo dejé en primer año en Paraná. ¿Técnico?, No me veo con la personalidad necesaria como para manejar lo que es un grupo. Igual falta mucho. No me retiren todavía, je”.
Para finalizar, Acosta también cuenta acerca de otro pasatiempo que tiene y el cual disfruta demasiado: La música. “Me gusta tocar el acordeón. En las reuniones de atletas animamos al grupo de gente tocando un poco. Soy un fanático de Los Palmeras. Para mí son los número uno. Algún momento se me cruzó el poder hacer mi propia banda pero lo descarté porque no soy tan caradura”, finalizando la entrevista con el buen humor que lo caracteriza.
Maximiliano Barraza
(@NahuelMBarraza)
Fotos: Alejandro Cruz
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